Nunca me dejaste caer
y hoy recién lo pude comprender,
debe ser que estoy casi vencido
que no dejo de extrañarte, viejo querido;
Te veo en esa cama, débil,
cuando me vaya quiero ser tan elegante,
me sobran besos para regalarte
y veo en mi rostro algo de tu semblante.
Voy a pelear por ser tu viva imagen,
porque tu buen legado en mi se alargue,
voy a crecer y sé que en algún lado
sentirás orgullo